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  • María Silva

"Tarjetas de Lealtad" ¿gratis?

El 28 de enero de 1981 se firmó el Convenio 108 del Consejo de Europa para garantizar a las personas el respeto del derecho a la vida privada con respecto al tratamiento, a través de un soporte informático, de sus datos de carácter personal.


Desde el 2006 se estableció el 28 de enero como el Día Internacional de la Protección de Datos Personales; en México se reconoció como tal hace 10 años[1].


Los derechos humanos son interdependientes, esto quiere decir que la afectación a uno de ellos, implica en mayor o menor medida, la vulneración de los demás.


Un ejemplo claro de la relación entre el derecho a la protección de los datos personales y la materia electoral, lo tenemos en el (tristemente) famoso caso de la filtración del Padrón Electoral que incluso estuvo a la venta en internet.


El año pasado, tuvimos un par de asuntos en la SRCDMX en que esta relación quedó aún más clara pues no solo era la relación con la materia sino con derechos político-electorales (que también son derechos humanos). En especial hubo un caso en que incluso dimos vista a un Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales Estatal[2].


El asunto derivó del registro de una planilla para integrar un Ayuntamiento que impugnaron sus integrantes quienes afirmaban que no habían participado en el proceso de selección del partido que les postuló, que nunca tuvieron interés en participar como candidatas y candidatos y solicitaban que les fuera informado quién proporcionó al partido la documentación necesaria para su registro, pues ésta había sido entregada de manera ilegal.


De la revisión del expediente y de diversos requerimientos, concluimos que la parte actora tenía razón pues el partido que les había registrado no entregó a la Sala las constancias de intención de dichas personas de participar en el proceso de selección de candidaturas -como debía haber ocurrido según la convocatoria del partido-, ni acreditó contar con su voluntad de postularles.


En México, desgraciadamente, tenemos una pobre cultura de protección de datos personales y es muy común que estos se recaben con muy distintos fines por muchas empresas y organismos, sin que la gente se percate de ello.


Por ejemplo: muchas tiendas ofrecen “tarjetas de lealtad” que aparentemente no cuestan nada a la gente y cuya finalidad es recompensar las compras frecuentes con puntos que pueden ser canjeados por productos. Sin embargo, no he encontrado una sola que esté dispuesta a entregarme la famosa tarjeta si no les informo mi nombre y correo electrónico... por lo menos. Podrían entregarme la tarjeta sin que yo les diera esos datos y alimentarla con datos relativos a mis compras cada vez que ello ocurriera (en un proceso semejante a la carga que se hace de la tarjeta del metro), pero eso no lo aceptan las empresas, nos piden como requisito indispensable nuestros datos personales: por lo menos nombre y mail -si la gente es generosa, proporciona también: fecha de nacimiento, domicilio, teléfono, etc.- el cruce de datos puede ayudar a las empresas a hacer estudios de mercado o políticas mercadológicas ¿qué productos compra la gente que vive en tal o cual zona? ¿qué productos compran las personas que tienen determinada edad? y eso puede verse reflejado después en mails promocionales que recibimos en nuestros correos que nos ofrecen productos que probablemente querremos comprar.



Es decir, si alguien te ofrece algo "gratis" a cambio de tan solo tu nombre y mail, ya sea en una tienda o en línea, no es gratis, a cambio de lo que sea que te esté dando, le estás dando acceso a datos personales, y sobre todo cuando esto se hace en línea, vinculado a nuestras cuentas de Facebook, Twitter, Snapchat, Pinterest... podemos estarles abriendo un ventanal -no una ventana, no: un ventanal- a nuestro comportamiento en línea: likes, hábitos de conexión, búsquedas, páginas más visitadas, etc.)


Como parte de esta ingenua entrega de datos personales que a veces hacemos sin daros cuenta, es posible que también le hayamos dado a alguien una fotocopia de nuestra credencial para votar y ésta acabe siendo utilizada (ilegalmente) para registrarnos como candidatas o candidatos en una elección, violando nuestro derecho a ser votados y votadas o a NO serlo si no queremos.


Estas líneas no pretenden minimizar la responsabilidad de quienes usan de manera ilícita nuestros datos personales, solamente pretendo, en el marco del Día Internacional de la Protección de Datos Personales (28 de enero), provocar que reflexionemos acerca de la responsabilidad que también tenemos nosotros y nosotras mismas de cuidarlos, preguntar si es indispensable que los otorguemos siempre que nos los piden, preguntar con qué fin serán utilizados (aunque esto no garantiza que se apeguen a lo que nos dicen).

[1] http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/dof/CPEUM_ref_174_20jul07_ima.pdf

[2] Si alguien quiere consultar la sentencia puede ingresar al buscador de sentencias del Tribunal Electoral ( https://www.te.gob.mx/buscador/ ) e ingresar la clave SCM-JDC-349/2018.

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